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Nutrición y Cáncer ¿Qué comer antes, durante y después del tratamiento?

Por 19 octubre, 2017Blog, nutrición

Ya lo decía Hipócrates: “Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina”. Comer bien antes, durante y después del tratamiento contra el cáncer hará la diferencia para que te sientas bien y te mantengas fuerte.

Cuando cuidas lo que comes, tus defensas están en alerta máxima para hacer frente a los posibles daños que el tratamiento puede provocar en los  órganos y células de todo tu cuerpo. Todos los métodos para tratar el cáncer -cirugía, radiación, quimioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia-, no solo afectan a las células cancerígenas sino que también impactan a algunas células sanas. Este daño es el que ocasiona los efectos secundarios del tratamiento y el que causa algunos problemas de alimentación.

Una buena nutrición antes del tratamiento te ayuda a llegar con reservas de vitaminas, minerales y nutrimentos esenciales que mantienen tus defensas elevadas para poder combatir mejor las posibles infecciones.

Antes del tratamiento

Consume alimentos densamente energéticos y que aporten proteínas de alto valor biológico. Si no te sientes bien, y crees poder comer solo 2 ó 3 tipos de alimento, hazlo así, después estarás en condiciones de probar algo diferente. Puedes intentar hacer una dieta blanda que incluya pollo, pavo y pescado que son proteínas de fácil digestión combinados con arroz, papa o pasta que aportan calorías.

Durante el tratamiento

La falta de apetito y las náuseas son de los problemas más comunes durante el tratamiento contra el cáncer. Emociones como miedo y depresión, pueden mantenerte alejada de los alimentos. El problema es que las náuseas y la inapetencia se traducen en debilidad. Cuando no puedas comer, toma muchos líquidos, sobre todo cuando no toleras alimentos sólidos. Puedes intentar smoothies o licuados hechos con leche o yogurt, fruta, cereales y hielo. Los alimentos fríos ayudan a contrarrestar las náuseas. También los jugos de verduras y frutas y los líquidos claros como un caldo de pollo (tibio, nunca caliente), pueden ayudarte.

Después del tratamiento

Una vez que el tratamiento haya llegado a su fin, deberás enfocarte en proveer a tu cuerpo de vitaminas como la C y E, las cuales son antioxidantes y ayudan a mantener las células sanas y lejos del cáncer. Estas vitaminas están en cítricos, verduras verdes, germen de trigo, almendras, pimientos, mariscos, aves. También debes tomar suplementos de betacaroteno, que se convierte en vitamina A, la cual va directamente al sistema inmune y lo mantiene sano y alerta. La vitamina D inhibe el crecimiento de las venas que alimentan los tumores, la encuentras en la leche, sardinas, atún, salmón.

Quiérete, nútrete, ¡tócate! Prevenir es vivir.

#TócateVaPorTi

#MexicanasFuertes

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