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Intolerancia a la lactosa

Por 23 mayo, 2016Blog

La lactosa es un componente de la leche y otros productos lácteos que está compuesta por dos moléculas de azúcar unidas químicamente. La enzima digestiva encargada de romperla para que pueda ser absorbida por el cuerpo se llama lactasa y no proviene de la alimentación, se produce en las propias células del intestino delgado, en la parte superior de sus vellosidades más pequeñas, así, la lactosa se desintegra al tocar la pared intestinal, y los diferentes azúcares que la componen son absorbidos por ella. Si nuestro cuerpo deja de producir esta enzima, pueden surgir problemas como dolores de estómago, flatulencias y diarreas ya que la lactosa sin digerir no atraviesa la pared intestinal, simplemente pasa del intestino delgado al intestino grueso, donde se convierte en alimento para las bacterias que tenemos en él y éstas son las que producen gases y todas las molestias asociadas a lo que se conoce como intolerancia a la lactosa.

Todos los seres humanos tenemos los genes que permiten la digestión de la lactosa. Rara vez existe un problema de intolerancia desde el nacimiento, en estos casos, los bebés no pueden digerir la leche materna y tienen fuertes diarreas. En el 75% de las personas, el gen encargado de la producción de la lactasa va disminuyendo su actividad conforme a la edad, sin embargo es erróneo pensar que ya no podemos consumir lácteos. Aún siendo adultos, tenemos enzimas que pueden desintegrar la lactosa en el intestino, lo que pasa es que su actividad disminuye, empiezan a  funcionar al 10 ó 15% de lo que podían cuando éramos pequeños.

La mayoría de las personas diagnosticadas con intolerancia a la lactosa, pueden tolerar el consumo de hasta 12g de lactosa en una sola toma, presentando pocos o ningún síntoma. Para que se den una idea, un vasito de yogurt natural de 125g tiene menos de 5 gramos de lactosa, por eso, de acuerdo al European Food Safety Authority Journal (EFSA Journal) incluir esta cantidad de yogurt diariamente, puede ayudar a las personas que padecen cierto grado de intolerancia, a mejorarla poco a poco.

Además hay que recordar que el yoghurt es fuente de calcio, proteína y probióticos que mejoran nuestra salud.

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