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Disbiosis


Bienestar desde dentro

  • Un intestino inflamado es incapaz de absorber nutrientes, ya que la inflamación modifica la estructura de nuestro intestino, es decir, cambia su forma y su habilidad para moverse y poder llevar a cabo sus funciones, desde absorción hasta excreción, por eso las personas que sufren de estreñimiento crónico es muy probable que tengan un intestino inflamado, y un intestino inflamado provoca un desequilibrio de los microorganismos que habitan ahí, promoviendo que mueran los microorganismos beneficiosos y que sobrevivan los patógenos, a este desequilibrio se le llama disbiosis.
  • Cuando una persona tiene disbiosis aumenta la permeabilidad de su intestino, y un intestino permeable permite que los desechos de los microorganismos patógenos pasen al torrente sanguíneo con mayor facilidad ya que estos patógenos secuestran los procesos de absorción de nutrimentos. La disbiosis se considera un factor de riesgo para desarrollar muchas condiciones de salud – fibromialgia, fatiga crónica, obesidad, diabetes, etc. – particularmente en condiciones inmunes.
  • La recomendación para matar a los microorganismos patógenos dañinos en nuestro intestino, reponer los probióticos, curar el daño a las paredes intestinales y calmar la inflamación, es modificando nuestra dieta, la cual debe ser rica en prebióticos y probióticos. Definitivamente “somos lo que comemos”, nuestra salud depende de lo que nos llevamos a la boca.
  • Si llevamos un dieta rica el carne, azúcares y grasas, estaremos alimentando a los bacteroides y si llevamos una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales, estaremos alimentando a los prevotella. Los productos de desecho de los provotella son ácidos grasos de cadena corta como el acetato, propionato y el butirato que son los responsables de acabar con la inflamación del intestino, mejorando significativamente el tránsito intestinal y la salud digestiva en general.3
  • La ingesta adecuada y constante de prébioticos garantiza el cambio saludable de nuestra microbiota, haciéndola mucho más abundante en prevotellas. Son ejemplo de prebióticos, por contener fibras no digeribles: alcachofa, lechuga achicoria, lechuga escarola, nopales, apio, ciruela, piña, plátano, leguminosas, papa, camote, ajo, cebolla, trigo, cebada, avena, espárragos, inulina, entre otros.
  • La combinación entre prebióticos y probióticos en un mismo producto, se conoce como “alimento simbiótico”. El principal beneficio de los simbióticos es que estimulan el crecimiento de los probióticos ayudándolos a propliferarse. Una vez que los probióticos se alimentan de estas sustancias en nuestro intestino y se proliferan, ayudarán a mejorar nuestra salud intestinal y nuestra salud en general.

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