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Dietas líquidas

Por 4 noviembre, 2015Blog

Antes que nada quiero hacer pública mi admiración por todas las personas que se han sometido a este tipo de dietas, créanme que si ya lograron alimentarse de licuados por más de una semana, están listos para seguir cualquier dieta. La fuerza de voluntad que se necesita para no masticar nada por más de 5 días es admirable, por eso los admiro y los respeto.

El sustituir una comida sólida por un licuado se ha puesto de moda, desde el famoso sirope de savia, los licuados de Pronokal, Slim Fast, Herbalife, hasta el tratamiento intensivo del Hospital Ángeles donde te dan polvos que puedes convertir en licuados o comidas con consistencia más sólida. Todos basándose en una sola cosa: Control de calorías ingeridas, las cuales son pocas para lograr un balance negativo, es decir, comer menos de lo que se gasta diariamente.

La ecuación es perfecta, si comes menos calorías de las que gastas, seguro bajarás de peso, pero ¿realmente funciona?, y ¿qué pasará si sólo tomas licuados en vez de comidas solidas?.  Pues sí, sí funciona y no te pasará nada si por algún tiempo sustituyes los alimentos sólidos por líquidos, pero sólo si va acompañado de un cambio en tu estilo de vida y está supervisado por profesionales de la salud, pasando por el nutriólogo, médico internista, psicólogo, etc.

Los retos a los que se enfrentan las personas que deciden sustituir comida sólidas por líquidas van más allá de lo físico, pues el licuado está diseñado para no sentir hambre, pero  ¿qué hay de lo psicológico, lo social y lo emocional?, por eso les quiero compartir estos consejos que he aprendido tras varias pláticas en el consultorio con personas que han hecho alguno de estos métodos y que después de terminarlo les cuesta trabajo volver a comer de manera normal, sana y consciente.

1)  Ponle pies y cabeza a tu plan. Toma un calendario y  anota el día que vas a empezar y el día que vas a terminar. Recuerda que no puedes vivir eternamente de licuados. Te recomiendo que no hagas una dieta líquida por más de 1 mes.

2) Antes de lanzarte a comprar tus polvos y licuados, hazte un análisis de sangre (química sanguínea de 27 elementos y biometría hemática) y ve con un médico internista para que interprete tus resultados, ya que, si algo anda mal puedes incrementar el riesgo o acelerar procesos patológicos al alimentarte de puros licuados. Si tienes problemas con tus riñones, pregunta el porcentaje de proteínas que tienen los licuados, ya que, una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos puede comprometer la función renal.

3) Tómatelo en serio. Aquí viene la parte psicosocial, cuando te toca cenar un licuado el día que tienes una cena con tus amigos, ¿qué vas a hacer?, claro que hay alternativas y las debe de haber, si no dile adiós a ese método. Recuerda que el éxito de una dieta está en que tenga bases para poder seguirla toda la vida.

4) No dejes la dieta líquida de una día para otro. Hazlo poco a poco, de lo contrario rebotarás. Empieza por sustituir una de las comidas por algún alimento sólido y así poco a poco hasta dejarlos por completo y sustituirlos por alimentos saludables, no se vale cambiar un licuado por unas donas de chocolate o por una pizza entera.

5) Mantente activo. Muchos métodos para bajar de peso basados en líquidos prohíben hacer ejercicio, esto es porque el aporte calórico de los licuados es muy bajo y no tendrás energía suficiente para hacer ejercicio y si lo haces podrás tener algún problema como hipoglucemia o una baja de presión. Mi recomendación es que te mantengas activo en lo que hagas diariamente, que en vez de tomar el elevador uses las escaleras o que estaciones tu coche lejos de la entrada, así cuando retomes tus hábitos de alimentación sólida no te costará trabajo incrementar el nivel de actividad física y podrás mantener el peso perdido sin rebotar.

Por último, les comparto  un licuado que se ha convertido en mi favorito los días que no me da tiempo de desayunar y que cualquier persona lo puede tomar esté o no a dieta.

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Nota: Puedes ir cambiando la fruta, en vez de fresas puedes usar zarzamoras o frambuesas o 1 manzana o 1 pera o ½ plátano o 2 duraznos o 1 rebanada de papaya o de melón.

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