Prebióticos y Probióticos

Por 11 diciembre, 2017Blog
Pre y Probióticos

El sistema digestivo es interesante, ahí se concentra un gran número de circuitos neuronales que tienen la capacidad de comunicarse directamente con el cerebro. Por ejemplo, cuando comemos algún alimento echado a perder, avisa al cerebro para que se interrumpa la digestión, nos de náuseas, vomitemos, nos de diarrea y saquemos todo lo echado a perder.

En el intestino está la microbiota o lo que antes conocíamos como flora bacteriana. Un mundo de microorganismos vivos, esencialmente bacterias, que viven, a su vez, para que nosotros podamos vivir y estar sanos. Este delicado microbioma se forma desde que somos niños y va cambiando y adaptándose con los años. Estos cambios tienen que ver con la edad y nuestro estilo de vida, si todo va bien, viviremos con una buena colonia de bacterias en el colon hasta el día de nuestra muerte. Entonces, ¿cómo podemos cuidarla? ¡Fácil!, teniendo buenos hábitos de alimentación e hidratación para que nuestras bacterias vivan. De hecho, podemos poblar mejor nuestro colon consumiendo probióticos, que son microorganismos vivos que podemos consumir de forma segura en yogurts o en alimentos fermentados.

Existen muchos tipos de probióticos. Hay de hecho, algunos que favorecen ciertas funciones o que trabajan mejor en ciertos procesos digestivos. Se sabe que algunas cepas de probióticos pueden reducir el riesgo de contraer ciertas enfermedades infecciosas del tracto respiratorio superior. En fin, la acción y el beneficio de los probióticos es incuestionable. Ahora, ¿dónde podemos encontrar probióticos? Básicamente en productos lácteos fermentados como el yogurt. En las farmacias y las tiendas de suplementos hay muchos productos con probióticos, la clave es que éstos lleguen vivos al intestino, es decir que toleren la acidez del estómago. Una vez que llegan a donde van a vivir hay que mantenerlos vivos y para ello necesitamos un pH sano, agua y alimento. Finalmente, hay que alimentar y mantener contentos a esos millones de bichos. Para eso debemos consumir prebióticos.

Los prebióticos son sustancias que estimulan el crecimiento de los probióticos y otras bacterias. Estos actúan en conjunto con los probióticos para repoblar o mantener sana la microbiota. Estos, a diferencia de los probióticos, no están vivos. Son básicamente un tipo de fibra no digerible que al llegar al colon se la comen los probióticos y crecen. Lo padre de los prebióticos es que sólo son comida de los bichos buenos, entonces, si uno no come “cochinadas (azúcar y grasa)” los bichos malos se mueren de hambre y los buenos viven felices y contentos.

Son ejemplo de prebióticos, por contener fibras no digeribles: alcachofa, plátano, leguminosas, papa, camote, ajo, cebolla, trigo, cebada, avena, espárrago. También son prebióticos la inulina o la oligofructosa contenida en algunos de estos alimentos.

Es importante recordar que los beneficios de los pre y probióticos no sólo son a nivel digestivo. Pueden ayudar a disminuir los dolores musculares, fortalecer el sistema inmune, quitar malestares estomacales, disminuir las infecciones vaginales y hasta la obesidad, mejoran también la absorción de nutrientes y la producción de vitaminas. Ayudan también a mejorar el sistema urinario femenino ya que controlan el pH, equilibrando la acidez.

Obvio, todo esto acompañado de un estilo de vida saludable que incluya una dieta correcta, ejercicio y descanso.

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